16 ene. 2018

Tipos de caracteres

Una de las claves que definen la calidad final de un guion es la profundidad de sus personajes; algo que muchas de las películas que se ven hoy en día, e incluso triunfan comercialmente, suelen pasar por alto. Resulta bastante aburrido ver una y otra vez al mismo protagonista "bueno" y al mismo antagonista "malo", cuya profundidad se basa únicamente en su vestuario u otros elementos externos.

La construcción de los personajes es un proceso lento que no puede dejarse a merced de los tópicos. Al igual que hacemos con las tramas y subtramas, hay que buscar siempre una alternativa para despertar el interés en el público.


Una manera como cualquier otra de empezar con la construcción de un personaje es definiendo su tipo de carácter. Para ello, existen tres rasgos que hay que tener en cuenta: la emotividad, la actividad y la resonancia. La emotividad es la facilidad de reacción emocional, sentimental o afectiva ante una situación. La actividad es la necesidad que empuja a una persona a actuar sin precisar de motivaciones. La resonancia hace referencia a la durabilidad de respuesta; primaria si reacciona conforme se suceden las situaciones o secundaria si esas situaciones repercuten en su conciencia de forma más prolongada.

Con estos tres rasgos pueden distinguirse hasta ocho modelos distintos de carácter:


La mayoría de las películas nos presentan protagonistas apasionados, es decir, emotivos, proactivos y de resonancia secundaria. Es la forma más sencilla de hacer que una historia funcione sin complicaciones: el personaje reacciona a todas las situaciones, es proactivo en busca de una solución al conflicto que se le presenta y lo hace contínuamente durante todo el metraje. Pero seamos sinceros, ¿acaso no es más interesante cuando el mismo personaje ya presenta conflictos internos?

Cada tipo de carácter presenta rasgos distintos que podemos acentuar según nos convenga. Así pues, el típico apasionado será independiente, decidido, con inquietudes y grandes aptitudes de aprendizaje. Vamos, que solo le falta una capa y un antifaz y ya podemos fijar la fecha de estreno.

Más interesante resulta, por ejemplo, el personaje de Herny Fonda en 12 Angry Men, una película de Sidney Lumet de finales de los 50. En ella el protagonista es introvertido, pasivo y aparentemente indiferente. Parece no estar interesado en la situación que está viviendo, pero sus ideas sin inamovibles y eso es lo que le hace avanzar. Se trata de un personaje apático que resulta de principio a fin mucho más interesante que cualquier héroe.

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