28 mar. 2019

Editando un largometraje

Siguiendo con mis estrenos personales, como de 1AD en Madrid, voy a escribir ahora sobre edición. Hasta ahora solo habían pasado por mis manos producciones de como máximo 40 minutos, aunque lo habitual es que no pasasen de los 15. En esta ocasión, bajo las órdenes de David Ruiz y Pitu González, he tenido que editar un largometraje.

El propio nombre lo indica: largometraje. Es largo. No se hace en cuatro días.

La postproducción empezó a principios de Noviembre, cuando el director de fotografía, Àlex Tremps, me hizo entrega de dos discos duros de 4TB con todo el material rodado hasta ese momento (aún se rodarían más planos después).

Los discos duros con el bruto

Habían utilizado Prores RAW (el novecito formato de máxima calidad de Apple) en 4K. Mi ordenador es un humilde Macbook Pro i7 de 2,9 GHz, 16 de RAM y 500 tristes GB de SSD, lo que significa que tenía que crear proxys (archivos optimizados para la edición, menos pesados y tal) y hacerlo sobre un disco externo (Samsung T5 de 1TB).

La edición, por el codec, tenía que ser en FCPX, cosa que me viene de perlas, porque es el que siempre utilizo.

Es fundamental antes de empezar cualquier edición tener todo el material bien clasificado y sincronizado. Pero el primer problema fue el plazo de entrega. Por motivos de subvenciones, debía presentarse un montaje preliminar para hacer una proyección a finales de Diciembre, antes de Navidad. Así que empecé sincronizando los clips de audio y vídeo únicamente de los planos que estaban marcados como "ok" en las hojas de script. Eso implicó que muchos planos se quedaron fuera, ya sea porque no estuviesen del todo bien indicados o porque no aparecían.

Y entonces aparece el mejor amigo del montador, el raccord. Ese es el concepto que utilizamos los técnicos para que no se nos entienda y parezcamos a saber qué. En realidad significa "continuidad". El paso de un plano a otro debe tener continuidad en todos los aspectos: la posición de objetos y atrezzo, el movimiento de personajes y de cámara, el vestuario y el maquillaje, la luz o el sonido. Todos esos factores deben tenerse en cuenta en cada corte.

Aquí podéis ver casi todo el proyecto en el timeline, para que os hagáis una idea de la cantidad de cambios de plano que puede haber:

Casi todo el proyecto

Después de esa presentación (y después de mi estancia en Madrid), volví al proyecto recuperando los planos que se habían quedado fuera al no estar en las hojas de script o no figurar como correctos. También los directores salieron a rodar dos nuevas secuencias y algunos planos extra.

La fase de montaje ha finalizado y el proyecto pasa a etalonaje (corrección de color), al músico para la banda sonora y al sonidista para que arregle el audio. Porque sí, el audio, para que quede bien, lo tiene que hacer un especialista. Si no, puede resultar una abominación.

Con David Ruiz "arreglando" el audio

Y después, a unirlo todo otra vez.

Para quien esté interesado en ver el resultado final (cosa rara porque no he dicho de qué trata ni nada), ya avisaré en redes sociales (twitter y facebook) cuando se estrene.

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