10 may. 2017

Estructuras, paradigmas y tal

Miramos los horarios, compramos la entrada, entramos en la sala, vemos la película y salimos del cine. Esa es la secuencia común y lógica de todo espectador. A parte ya estarán los detalles de si hace falta hacer dos horas de cola, si se compran palomitas XXL o si se va al lavabo antes y después de la proyección. Pues bien, en un guion, la estructura lógica es presentación, desarrollo y resolución. Igual que en una novela o una obra de teatro. La estructura clásica narrativa que formuló Aristóteles hace casi 2500 años, aun con matices y nuevos conceptos añadidos, sigue vigente. Y por algo será.



Hace a penas 4 años falleció Syd Field, uno de los considerados mayores profesores del guion. Su aportación más relevante es el denominado Paradigma de Syd Field, que parte de la estructura narrativa aristotélica y la convierte en una receta básica para el cine Hollywoodiense.

Para Syd Field, los tres actos que componen la estructura deben durar 30, 60 y 30 páginas respectivamente, especificando que el primer nudo de la trama se debe dar entre las páginas 25 y 27 y el segundo entre la 85 y la 90. Cabe recordar que se considera que 1 página de guion equivale a 1 minuto en pantalla (3 si dirige Tarkovski). Esta consideración puede hacerse si se siguen las directrices establecidas para la escritura del guion, es decir, tipografía Courier 12, tabulaciones y demás de las que uno no se debe preocupar si utiliza un programa como Final Draft, por ejemplo.


Personalmente creo que tanta exactitud en las recetas son una limitación innecesaria. Aunque la estructura siempre debe ser la de 3 actos y debe aparecer un incidente inductor en el primero de ellos, es un error forzar nuestra imaginación a seguir un patrón tan estricto. Sí, funciona a nivel comercial, que es lo que importa a los productores. Pero se pierde totalmente la capacidad de sorprender y no se crean obras de arte sino simple material de consumo.

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