25 may. 2017

"Alien: Covenant" cumple lo que "Prometheus"

Una nave comercial se apartaba de su ruta siguiendo una señal de socorro y despertaba a su tripulación para atenderla. Este era el punto de partida con el que, a finales de los 70, Ridley Scott creó una verdadera obra maestra de la ciencia ficción: Alien, el octavo pasajero.

Años más tarde, James Cameron se atrevió con una secuela, Aliens: el regreso, cambiando la ciencia ficción por acción. De aquello salió un simple divertimento, bien realizado y efectivo, pero que no seguía en absoluto el clima creado en el film original.

Después llegó David Fincher, recién salido del mundo del videoclip e hizo un “más de lo mismo”. Alien3 fue una especie de mezcla entre la primera y la segunda entrega, sin llegar a ser ninguna de las dos.


Finalmente Jean-Pierre Jeunet literalmente destrozó el mito con su horrible Alien: Resurrection. Un final aberrante e indigno para una saga de la que Sigourney Weaver ya estaba bien hartita. Tal fue el desaguisado que no sorprendió demasiado la osadía de producir los posteriores engendros de Alien vs Predator.

15 años después, Ridley Scott quiso recuperar el mando de la saga con una precuela. Quién mejor que él, autor de la obra original y director de otras magníficas obras como Blade Runner o Marte.

De ahí salió Prometheus, que intentaba explicar el origen del alienígena, algo totalmente innecesario. Sobre todo si para explicar eso se utiliza a los “señores de la galaxia”, que han creado al ser humano. Más si después esos “señores de la galaxia” quieren destruir así porque sí al ser humano con unas extrañas armas químicas (una especie de esporas que se introducen en el cuerpo y se transforman en un enorme parásito). Y aún peor si los “señores de la galaxia” acaban destruídos por esas propias armas.



Resultó cuanto menos curioso que el autor de una obra maestra como había sido la original, en su intento por recuperar el timón y reavivar la saga, produjese un producto tan carente de sentido, apto únicamente para ateos en desesperada búsqueda de nuevas ideologías.

Alien: Covenant es la continuación de Prometheus y no defrauda. Sigue exactamente el mismo patrón aburrido y sin sentido. Riza el rizo con su filosofía: el creador del alien (definida como la criatura perfecta) es un robot, creado por el ser humano, creado por los "señores de la galaxia", destruídos por sus armas químicas, de donde salen los bichos con los que el robot crea el alien. Sí, tan estúpido como parece.


A todo ello hay que añadir que tanto Prometheus como Alien: Covenant olvidan estéticamente su pasado. Demasiadas ansias por mostrar efectos especiales y monstruitos. Visualmente cualquier fotograma podría formar parte de cualquiera de esas películas blockbuster que fabrican como churros (transformers, superhéroes y demás).

En definitiva, si os gusta la obra maestra que resultó ser Alien: el octavo pasajero y queréis más, mi recomendación es verla de nuevo. Lo que están haciendo casi 40 años después no vale la pena en absoluto.

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